Boletín Informativo

Dinero Electrónico

Considerando el término dinero electrónico como el medio físico de pago, existen diversas opciones, cada una de ellas con variaciones en su implementación: Tarjetas prepagadas (valor almacenado), efectivo digital (sobre tarjeta inteligente o red), cheques electrónicos, tarjetas crédito o débito en redes digitales (incluyendo Internet), transacciones EDI para cruce de cuentas/bienes a través de redes, y algunas más sofisticadas como cuentas electrónicas en línea, para televisión interactiva o actualización remota de billeteras electrónicas (de bolsillo).

Estas posibilidades son realidades tecnológicas en proceso de incorporación a los hábitos sociales y reglas económicas de las comunidades donde se implantan; algunas de ellas prevalecerán como esquemas universales según sea su aceptación y las habilidades de mercadeo de quienes las promuevan. Lo cierto es que en este proceso de universalización, los proveedores de estos productos y/o servicios deben hacer concesiones mutuas, dadas las exigencias de estandarización que plantea el intercambio propio de la actividad comercial y la uniformidad requerida para expandir el mercado. Si esto no sucede, se tendrán comunidades cerradas tecnológicamente y con una limitación artificial para ejercer libremente el objetivo final: la actividad comercial.

Cada forma de dinero electrónico ofrece nuevos beneficios y plantea retos de manejo diferentes. Hagamos un corto análisis sobre estos aspectos:

Ventajas

Desventajas.

REFLEXIONES

El reemplazo de las formas de intercambio tradicionales por las de medios electrónicos, nos coloca en un punto cercano a la Economía Digital que plantean Tapscott y Carlton; sin embargo, cabe preguntarse si puede ser excesiva la dependencia de lo electrónico. Desde el punto de vista tecnológico queda el temor sobre la susceptibilidad y debilidad frente a un colapso, que puede ocurrir voluntaria o involuntariamente (v.g. Wall Street hace unos años). Estamos preparados para enfrentar grandes desfalcos y/o manipulaciones?

Los avances de la tecnología son teóricamente del alcance de todos, lo cual en principio es bueno; pero no necesariamente todos los que disponen de acceso a ella la utilizan adecuadamente. A ello se debe el temor de implantar sistemas tecnológicamente viables, pero vulnerables desde una perspectiva socioeconómica; particularmente porque los sistemas en cuestión tienen como base fundamental la confiabilidad para quienes los usan. Esto lleva a plantearse que otro tipo de evolución (además de la tecnológica) se requiere: hablamos de ética? De educación? De legislación? De nuevos sistemas económicos? De todo a la vez?

Aunque el acceso a la tecnología es teóricamente universal, en esta afirmación no se incluyen los elementos de realidad que establecen los poderes socioeconómicos. Se sabe que en la práctica, la posibilidad de invertir en tecnología es desigual; por ende, la disponibilidad inicial puede incidir en que se acentúen diferencias: nuevos ciclos productivos y de pago con diferencias notables (como es lo esperado), pueden acrecentar el poder de quienes están en posibilidad de aplicarlos, mientras quienes no pueden tengan que enfrentar una eventual salida del mercado. Imaginen que una gran cadena de supermercados, en nuestro medio, garantice sostenidamente reducciones de costo de más del 30% frente a sus competidores, simplemente por usar tecnología que los demás no pueden adquirir.


Extraído de: http://agamenon.uniandes.edu.co/sistemas/
Elaborado por: Lic. Rubén Hernández L.
Agosto 2000



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