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Boletín Informativo |
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En
riesgo empresas nacionales por prácticas Dumping
La resolución de la
investigación antidumping contra las importaciones de carne de bovino procedentes de
Estados Unidos determinará el futuro de la actividad ganadera en México.
De resolverse
favorablemente, la industria mexicana tiene la oportunidad de convertirse en un importante
procesador para la región de Norteamérica, pero en caso de que las autoridades de la
Secretaría de Comercio fallen en contra, se desplazará la producción nacional y sólo
sobrevivirán las empresas más grandes y financieramente más sólidas.
El Consejo Nacional
Agropecuario confía en que la resolución antidumping que dará a conocer la Secretaría
de Comercio con respecto a las importaciones de carne bovina procedente de Estados Unidos,
será favorable para la industria nacional.
Los productos
investigados comprenden prácticamente toda la cadena de productos bovinos no procesados,
incluyendo desde el ganado bovino en pie para abasto y las canales y medias canales, hasta
la carne en cortes sin deshuesar y deshuesada, la carne fresca, refrigerada o congelada, y
las lenguas, hígados y otros despojos comestibles del bovino.
Representantes de la Confederación Nacional Ganadera, de la Asociación Nacional de Engordadores de Ganado, de la Asociación Nacional de Alimentos Balanceados y especialistas del RaboBank coinciden en que el desplazamiento derivado de las prácticas desleales de comercio afecta el desempeño de toda la cadena productiva.
Datos de la
Secretaría de Agricultura muestran que la producción de carne de bovino en México tiene
una derrama de 4,600 millones de dólares anuales, lo que representa una participación de
1.2% del Producto Interno Bruto.
Dentro
de la actividad pecuaria se generan más de 4.7 millones de empleos directos en 1.4
millones de unidades de producción; demanda más de dos millones de toneladas de granos,
1.3 millones de toneladas de alimentos balanceados y 20% de la producción nacional de
melaza.
Adicionalmente, existen 55 rastros Tipo Inspección Federal con una capacidad diaria de
sacrificio de 12,200 cabezas, mismos que desde el momento que se incrementaron las
importaciones, en 1996, trabajan a 30% de su capacidad.
Se
Repite la Historia
No
es la primera vez que México enfrenta un problema de dumping con Estados Unidos.
En 1994, previo a la crisis que se vivió en nuestro país, los niveles de consumo eran
muy elevados y se creó un mercado de carne de importación, misma que comenzó a tener
demanda y a introducirse en condiciones de competencia desleal.
Dicha
demanda fue voluntariamente retirada al negociarse algunas líneas de crédito para la
repoblación del hato mexicano, recursos que jamás se utilizaron debido a los graves
problemas de cartera vencida que enfrentaban los ganaderos, quienes no eran sujetos de
crédito.
Con
la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) la ganadería de
bovinos fue la más desprotegida de todas las actividades con la desgravación total e
inmediata de las fracciones de ganado y carne.
Otro
elemento que agravó la situación de la ganadería mexicana fue la crisis de los mercados
asiático y ruso en 1997, misma que originó el desplazamiento de producto originario de
naciones altamente productoras como Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Uruguay, que
tradicionalmente se comercializaban en Asia.
Dichos
productos se dirigieron al mercado de Estados Unidos que además tiene producción local,
y de ahí a México, razón por la cual se dio el fenómeno de dumping.
Fue
a mediados de 1998 cuando los productores cárnicos decidieron solicitar una
investigación antidumping contra las importaciones estadounidenses, otro elemento como
factor clave para determinar la permanencia de la actividad ganadera en México: las
tendencias en la producción de carne en Estados Unidos muestran un claro crecimiento por
lo menos hasta el año 2006.
Esto,
sumado a una reorientación del consumo en el mercado norteamericano y en un escenario de
apertura en México agravaría el problema de desplazamiento de producción local,
asegura.
En
Espera de la Resolución Definitiva.
En
agosto del año pasado, la Secofi impuso cuotas compensatorias a las importaciones de
carne, las cuales prácticamente no afectan a las importaciones de carne de Estados Unidos
debido a que las cuatro empresas exportadoras más importantes tienen cuotas mínimas, o
están exentas de las mismas.
Enrique López, director de la Asociación Nacional de Engordadores de Ganado establece
que las cuotas provisionales no han sido efectivas por la presencia de evasión y elusión
por la recomposición de las importaciones, y explica que de hecho, estas prácticas se
ven favorecidas por la aplicación de cuotas diferenciadas entre productos fácilmente
sustituibles, como es el caso de la carne deshuesada, que tiene 75% de cuota, mientras que
los cortes con hueso tienen 13% de arancel.
El
Afectado Oculto.
Para
la industria de alimentos balanceados estos tres años de prácticas desleales de comercio
no han sido los mejores ya que desde 1996, año en que se incrementaron las importaciones
de carne, esta industria tiene una capacidad ociosa de 30%, pero de extinguirse la
actividad ganadera como resultado de decisiones equivocadas de las autoridades
comerciales, la industria de alimentos balanceados tendría un serio daño.
Y
aunque sectores como el porcícola y el avícola registran crecimientos muy elevados, ya
se realizan importaciones por un millón y medio de toneladas de granos para abastecer al
sector pecuario, pues los precios de los granos nacionales son más elevados y se
privilegian para el consumo humano, en el caso del maíz.
Dicha
industria genera 40,000 empleos directos y 40,000 indirectos y su representante advierte
que debido a la falta de certeza en el sector, no se han registrado crecimientos en
plantas durante los últimos ocho años debido a la capacidad ociosa existente.
Fuente:
EL ECONOMISTA
Elaborado
por:
Abril 2000