Boletín Informativo

El Puzzle del Ancho de Banda

Conmutación LAN

Los fabricantes no paran de obtener nuevos records de velocidad LAN, pero, a veces, el ancho de banda que nos proporcionan puede ser superior al que necesitamos.

En pocos años, podremos disfrutar de velocidades de 10 Gigabits en los entornos Ethernet, un ancho de banda desorbitado para la mayoría de las LAN actuales; de hecho, los servidores más rápidos tienen hoy dificultades para tratar transmisiones de 1 Gbps.

¿Cuánto ancho de banda es suficiente? ¿Cómo pueden los usuarios saber si necesitan realmente enlaces LAN más rápidos o tienen bastante con optimizar los ya instalados? Con tanto artículo y tanto marketing sobre las nuevas opciones de muy alta velocidad, encontrar la respuesta correcta no siempre es fácil. La utilización será el principal factor a tener en cuenta.

El criterio de medida tradicional para enlaces Ethernet compartidos se ha basado en que, si las estaciones finales usaban el 30 por ciento de la línea de forma continuada, era el momento de abordar una actualización. Cualquier cuota superior a ésa provocaría colisiones y retransmisiones cuando las estaciones intentasen comunicar a la vez. Un nivel de utilización del 30 por ciento puede considerarse, por tanto, el umbral en una red compartida.

Al abordar la actualización, las compañías cuentan con tres opciones: segmentar la red, instalar conmutadores o aumentar en bruto el ancho de banda. Las redes totalmente conmutadas son capaces de tratar niveles de utilización cercanas al 80 por ciento, ya que las estaciones no han de preocuparse de que se produzcan colisiones en sus segmentos.

En la red central, los usuarios deberían pensar en actualizar cuando el nivel de utilización sea superior al 33 por ciento, según CIMI. De acuerdo con la firma consultora, incluso moviéndose en niveles inferiores, se deberían actualizar las conexiones a la red central cuando los usuarios comiencen a darse cuenta de que algunas aplicaciones corren lentamente durante ciertos períodos En este punto, habría que tener en cuenta que cualquier conmutador aportaría conexiones a la red central a una velocidad diez veces superior a la de los puertos de entrada.

Sirva de muestra de referencia el caso de una organización, una universidad por ejemplo, con más de 100 edificios. En este caso, habría que observar los problemas de tráfico que se producen en los enlaces entre el router central y cada uno de los edificios. Aquellos enlaces con niveles de utilización sostenidos de más de 3 ó 4 Mbps durante largos períodos o aquellos picos con promedios de cinco minutos de 7 ó más Mbps, serán los candidatos ideales a conexiones Fast Ethernet.

 

Cuando más rápido es más lento

Un error común es actualizar los enlaces a las estaciones finales. Si los usuarios adoptan Fast Ethernet en sus estaciones finales, lógicamente estarán en disposición de enviar mayores niveles de tráfico, lo que puede provocar congestiones en otros lugares de la red, causando descarte de paquetes y retransmisiones, y, por tanto, empobreciendo el rendimiento global.

Hoy en día, resulta barato actualizarse a 100 Mbps. Ahora las tarjetas 10/100 Ethernet cuestan lo mismo que las de sólo 10 Mbps, mientras que los conmutadores 10/100 se pueden obtener a un precio por puerto inferior a 150 dólares. En consecuencia, muchos usuarios compran equipamiento 10/100 aunque sigan corriendo sus redes a 10 Mbps. Además, durante este año también los precios de Gigabit Ethernet caerán a niveles más asequibles. Las tarjetas Gigabit Ethernet basadas en cobre costarán alrededor de 250 dólares, y los puertos Gigabit podrían caer por debajo de los mil dólares.

Los usuarios que no quieran asumir el coste que supone multiplicar por diez el ancho de banda pueden seguir caminos más modestos. Hay disponibles tecnologías de los principales fabricantes de routers y conmutadores para integrar varias líneas Fast o Gigabit Ethernet en un solo enlace lógico. Como estas tecnologías no están estandarizadas, los usuarios han de tratar con un mismo fabricante en todo lo referente a ambos extremos de la línea. El IEEE ha creado un grupo de trabajo para definir una técnica estándar, pero la tarea acaba de comenzar. Antes de precipitarse y adquirir más de lo que precisa la red, conviene observar el nivel de utilización mediante sondas Remote Monitoring, incluidas frecuentemente en los routers y los conmutadores. Esta técnica resulta muy adecuada en redes que mayoritariamente corren aplicaciones tradicionales, como transferencia de ficheros y correo electrónico. Pero las aplicaciones sensibles a los retardos, como las de voz y vídeo, requieren un enfoque diferente.

En esos casos, los administradores de red han de medir la latencia y la variación de la latencia a través de la red . Una llamada de voz, por ejemplo, puede requerir no sólo un promedio de 64 Kbps, sino 64 Kbps cada uno de los segundos que dure la llamada; de lo contrario, la calidad obtenida será muy pobre. Conviene en estas situaciones utilizar productos de software capaces de medir la latencia y los tiempos de respuesta, como los que ofrecen firmas como NextPoint Networks, Response Networks y VitalSigns Software. Los principales fabricantes de plataformas de gestión de red, como Computer Associates, Hewlett-Packard y Tivoli, no proporcionan estas prestaciones. Hoy no es una necesidad acuciante soportar aplicaciones de este tipo en la mayoría de las organizaciones, pero puede que dentro de sólo dos años las cosas comiencen a cambiar.

 

Con los pies en el suelo

En la mayoría de los casos, el ruido del marketing y de la prensa especializada sobre las tecnologías de alta velocidad es hoy injustificado para las operaciones del día a día de las redes. Una encuesta realizada por CIMI concluye que menos de un 5 por ciento de las LAN instalarán conexiones de 100 Mbps en las sobremesas. Y eso en Estados Unidos. El estudio, además, afirma que el 70 por ciento de las sobremesas todavía operan en LAN de medios compartidos. De modo que las empresas conseguirán aliviar su situación con sólo migrar a redes conmutadas, concluye la firma consultora.

Próxima estación: Ethernet y Token-Ring a 10 Gbps . El networking no para.

¿Cuándo actualizar?
- Cuando el nivel de utilización está por encima del 30 por ciento en una red compartida.
- Cuando el nivel de utilización está por encima del 80 por ciento en redes conmutadas.
- Cuando los enlaces de conmutador son diez veces más rápidos que los puertos de los servidores o de las sobremesas.

¿Cómo evaluar el nivel de utilización?
- Mediante agentes RMON.
- Mediante software capaz de medir los tiempos de respuesta para el tráfico en tiempo real.

 

Elaborado por : Ing. Maribel Almendárez Villarreal
Tomado de: Comunicaciones World
Febrero de 1999



Página Principal